Misecelánea

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Por
Francisco Javier Contreras Díaz

El trotamundos afectivo (también conocido en la alta sociedad como el herartbreaker solitario) Ho Chí Leclerc, en su investigación antropológica sobre etnias posmodernas y su ineludible propensión a la honorabilidad, La lealtad: el rotundo triunfo que no discrimina, linda la temeridad al sostener que toda vida conyugal es confusa y que, por antonomasia, todos somos cornudos –sostuvo-, solo que unos lo llevan con más dignidad que otros; todos somos desleales, escribió, solo que unos lo concretan y otros no y las redes sociales en internet constituyen el vehículo que más salvajemente abriga y solapa esta bella pandemia que inventó la cultura de los rapidines virtuales. Pero al final –agrega- todo se mantiene intacto gracias a la robotización y a la superficialidad de las emociones, al desgaste de empujar por años la misma puerta y encontrar a esa mentira que la sociedad, huérfana de otro referente asequible, llamó amor para encontrarlo siempre en idéntica posición sobre el viejo colchón y el televisor encendido en el mismo canal y en volumen cero.
Esa hipótesis de Chí Lecrerc, a la que siempre se aferró, como lo hacía con el brazo de sus amantes y a quienes, a la medianoche les texteaba un aullido deseándoles mantuvieran su emoción femenina, se intenta demostrar en lo que todos hemos soñado al menos alguna ocasión: que desde la cúspide se nos agreda con alguna generosa cantidad de dinero para aprobar una o varias buenas acciones gubernamentales. Esta práctica es tan poco común entre nuestra selecta clase política, como mirar caer un meteorito del tamaño al que extinguió los dinosaurios. Una supuesta indignación popular enciende la pradera húmeda al salir a la luz la bajeza de que algunos prominentes políticos recibieron millones por su voto a favor de una de las madres de todas las reformas. Esta calumnia se desvanece ante la fortaleza moral de los irresponsablemente acusados. Misteriosamente brota de la alcantarilla que nuestras impolutas tribus políticas han sido distinguidas con cheques a cambio de teatralizar el melodrama de un nacionalismo del que no tenemos la menor duda. Ellos nunca aceptarían un mísero soborno para normar su intachable conducta o que pudiese torcer sus plásticos principios. Que quede claro: ellos votaron por conciencia, no por unos sucios millones como intermediarios.
Su voto a favor de las reformas que nos han prodigado combustibles y electricidad a precios cuasi de regalo, una impetuosa inversión en educación que es la envidia de la misma Finlandia, nunca pudo ser atravesada por la desdichada sospecha de la oferta y demanda en el mercado de los votos camarales. La mitomanía del vulgo no conoce de límites y a quienes nos consta la rectitud de nuestros representantes populares, nos hierve cruelmente la sangre y padecemos el infierno de la impotencia ante la tempestuosa campaña de desprestigio: reprobamos que hayan pretendido enviarlos a ese inframundo del descrédito, que hayan intentado arrojar su honra al coliseo del deshonor; condenamos esta práctica chavista-comunista de hacer fiesta de la intriga, propia de santurrones y virtud del acoso y derribo que hoy está en su punto cumbre. El desolladero de trayectorias sin mancha no pasará.
Algunos de nuestros luceros de la política, ya han mostrado su gallardía, y se han dado un minuto para obsequiarnos su elocuencia y reiterar sus férreos nexos entre convicción y el impulso por levantar la mano al momento de votar: yo voté la reforma educativa, primero por convicción pues considero que es un orgullo y un avance en el proceso enseñanza-aprendizaje el regreso a las aulas de los ábacos, el desconocimiento de las tablas de multiplicar, el catecismo Ripalda en sustitución de civismo, las obras de Vargas Dulché como cimiento gramatical y defender la verdad histórica de que Victoriano Huerta es el verdadero padre de la patria, por eso me enorgullece haber aprobado tan modernizadora reforma. Yo voté, sostiene el prócer, afirmativamente la reforma energética para que PEMEX fuera trasladado al museo de antropología e historia y arribara la modernidad con las siete hermanas. Voté a favor por convencimiento de que nuestra patria no se despeñe hacia el comunismo soviético y mis ideales siempre normaron el sentido de mi voto, ¿en cuál ventanilla dice que están entregando los sobres?
Propalar el chisme sobre posibles pagos por votos para aprobar reformas que el país requería con urgencia, se inscribe dentro del plan desestabilizador de las instituciones para que puedan implantar un régimen pro chino al más puro estilo foxiano, o tener vía libre para extender el comunismo calderonista o dar continuidad a la dictadura del nopal con inmaculado presidente (born winer) que recién entregó un país desbordado en lo económico y en desarrollo para ser obsequiado a la amenaza chavista, comunista, vaticanista y pandémico. Si intentaron desprestigiar a señorones de la real politik, el actual gobierno se desbarrancó en la vulgaridad inocultable que le exhibe de cuerpo entero: trata de ocultar su fracaso y es una cortina de humo para despistar a los ingenuos pero nunca logrará su oscuro propósito de opacar el blasonado espíritu y praxis de un selecto grupo de verdaderos cruzados para que este país siga siendo parte del paisaje quintomundista.
La última y nos vamos. Convocatoria a gobernadores y funcionarios del remasterizado PRI en CDMX a la que asistió nuestro CEO. ¿No tenemos bastantes problemas que atender localmente que se prefiere atender una reunión del partido? ¿No padecemos un verdadero martirio, una peste moral, que se prefiere tomar la foto para el recuerdo en CDMX? ¿Acaso Macondistán no tiene partida su columna vertebral que es mejor huir a reunión partidista? Aciertos políticos.