Miscelánea

Se despide Ulises Mejía
2 marzo, 2021
SÍNTESIS INFORMATIVA
3 marzo, 2021

Francisco Javier Contreras Díaz

 

El pueblo se pregunta reiteradamente ¿cómo podremos compensar a las franquicias, a esas maravillosas empresas de reciclaje del sufragio, porque nos hayan entregado desinteresadamente la semilla y el secreto del progreso? Lo inexplicable es que no se requirieron huelgas, no fueron necesarias protestas en millones de autos a claxon abierto atascando la periferia, tampoco fue necesario hacer huelgas de hambre de mujeres solicitando frenar la violencia y exigir aborto legal y gratuito; no se requirió tomar carreteras y avenidas por parte de los pensionistas de la robustez financiera del Issstezac (tesoro de pocos y desgracia de muchos por la pulcritud en su administración), o los encendidos y justificados reclamos de charros y taurinos por la defensa de una vida digna de animales de compañía. A esta dicha se agrega el atestiguar las finas maneras sobre como las franquicias se distribuyen (repartir es un concepto vulgar que no propicia el avance democrático y el desarrollo) el territorio en tiempos electorales, es admirable el aprecio por las más sublimes tradiciones de Macondistán; es aplaudible que se mantenga ese rito de la inexistencia de ciudadanos y se fortalezca la prevalencia de la doctrina del ícono de Díaz Ordaz o las estrategias del insigne Victoriano Huerta o, más cerca, las enseñanzas del mártir Andreyev Secondigliano de adoptar la máxima tricolor de “ni percibo, ni escucho ladrar los perros”.

Quizá ayude a la comprensión del reparto territorial intrafranquicias que ejecutan en su infinita soledad, esa respuesta la encontraremos en la diáfana reflexión del abogado para la unidad planetaria don Eustaquio Green (ultra ecologista, mega ambientalista, enemigo jurado del CO2, de los plaguicidas y adorador del ciclo hídrico, presidente vitalicio del Comité Central del Partido Varado en la Engañifa Ecologista Macondistiano (PVEM), y por si algo faltara, miembro de la Internacional Ambientalista de orientación menchevique), cuando sostiene con la autoridad moral que sólo otorga ese currículo, que: “La epilepsia social permite que organizaciones democráticas, incluyentes, transparentes e intensamente mayoritarios como nuestro PVEM, seamos beneficiados por el efímero triunfalismo de la omnisciente franquicia triunfadora actual. En el PVEM enfrentamos el reto de construir nuevas estructuras mentales para, por fin, establecer la pena de muerte, aunque ya solo es cuestión de oficializar la muerte por hambruna, el suicidio por la felicidad que da ser un frustrado y un fracaso humano; las medicinas gratuitas postmortem, el acceso universal al desempleo mediante la extinción del empleo remunerado. Por lo anterior, vamos por la captura de la capital de Macondistán con un candidato ecléctico cuyo segundo nombre es “Crisis. Como pueden ver nuestros súbditos, el reparto territorial a la nueva usanza nos salió soñado.”

En idéntico sentido se expresa el ideólogo Bonifacio Uliánov, un entusiasta líder de la omnisciente y omnipotente corriente ética-política-filosófica “democracia tardía”, de inspiración hegeliana-maoísta-freudiana, y cuyo compromiso con la revolución medioambiental progresista no conoce límite. Uliánov sostiene que “Los protectores del medio ambiente se encuentran en las Juventudes del Partido y el mejor ejemplo lo constituyen las Brigadas Internacionalistas del Pragmatismo Ideológico, todo encuadrado dentro del Ecologismo Radical, fuerza vital del PVEM. Mismas que requieren acceder a la captura de la capital con el propósito de frenar la desertificación ideológica y qué mejor que el candidato sea alguien caracterizado por arrojar exfoliantes a las finanzas públicas. Ya con la capital atrapada, lejos quedarán los mitos de la diferenciación presupuestal entre ricos y pobres; en la amnesia se arrumbará el despilfarro, las extravagancias de la deuda, la ostentación de las calificadoras y la inocencia del semáforo en verde. La avaricia por el poder es para sembrar césped y flora tropical en Plaza de Armas y convertirla en la versión posmacondiana de Los Champs Élysée, ¿puede existir mejor negociación de alcantarilla como esta.” 

La última y nos vamos. Un reconocimiento a los trabajadores del sector salud que se fletan en serio, no a los que atiborran de vacunas de saliva a la población. La hazaña de estos días es la enérgica, contundente, total, gallarda e inclemente condena al Clan de los 33 por parte de las autoridades y personalidades que les acompañan.