Miscelánea

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Por Francisco Javier Contreras

Y llega lo históricamente inevitable, lo políticamente correcto. ¡Alegraos vasallos! A partir de la fecha hasta el día que todo sea la noche eterna tendrán la dicha de disfrutar de 19.5 millones de alucinantes spots, el uso sublime de la promesa, el fin del abuso neuronal, la sagacidad de la inventiva para reciclar discursos evasivos. Millones de mensajes elaborados de exquisita filigrana literaria, con profundidad de ideas y excelsitud propositiva. El único discurso inteligente es el que comencemos a leer en esta expropiación masiva de bardas, será el que eleve el nivel de politización de las masas, aquél que ponga de pie a los abatidos por la crisis que ellos combaten desde sus butacas de la nómina eterna. 

¡Aleluya! Festejemos que los secuestrados electoralmente disfrutarán de 17 mil 473 sopts cada hora, durante 18 de las 24 que todavía tiene un día (antes de que las privaticen para salir de la crisis de tiempo que comienza con el cambio de horario). Gracias a la creatividad y la flexibilidad del idioma nos deleitaremos con frases que nos llevarán a instalarnos en la tierra prometida. Macondistán será la tierra libérrima, el protagonista central será el tenedor de una credencial del impoluto INE como virginal aval únicamente de candidatos que no se encuentren inmiscuidos en la comprensible “violencia política de género” (otro eslogan inventado por la posmodernidad, por la fuerza de  las luces infinitas), pero califican con excelencia aquellos que se ocultan magistralmente en la espesa selva de los presuntos corruptos o en el fascismo descafeinado bajo las enaguas de Onésimo Mussolini (inexistentes los unos y los otros). El ilustre estilista y prominente constructor de horóscopos de Macondistán Graciano Humbert-Droz, sostiene que “Esta histórica elección nos lleva inevitablemente a la instauración de La Quinta Internacional, por fin tendremos nuestro Komintern. Finalmente vamos a imponer y disfrutar de nuestra Comuna de Macondistán. Arribaremos al paraíso sin necesidad de recurrir a la teatralidad de unas campañas sofisticadas o llenas de salvajez discursiva. No importa quién triunfe en las urnas: todos los candidatos son políticos de leyenda, administradores de bandera, solo ellos podrán frenar y retroceder nuestro Doomsday Clock.” 

Ahora que arrancan las campañas en las que nuestros héroes podrán martirizarnos con plena libertad con asfixiarnos con más bienestar, cuando se autonombrarán como los candidatos de la educación, como si los macondistianos no tuviésemos, al egresar de kínder, el nivel de un posdoctorado de Cambridgetitán. Todo como un plus que nos entregaron desde que ellos han estado en algún puesto dentro del Kremlin de cualquier signo. Otros enloquecerán obsequiando prótesis cerebrales con la capacidad de disminuir nuestro IQ y así disfrutar de que nuestros administradores se dediquen al hobby de multiplicar peces y panes o a recorrer el semidesierto llevando oro, incienso y mirra a todo palacete que se encuentren en su camino. Una alegría leer que nos regresarán a la nostalgia medieval y al reforzamiento de los puestos y nóminas hereditarias y, por otro lado, la publicidad de los centros comerciales del INE y el IEEZ nos reconfortarán aclarándonos que Macondistán (el estado de las maravillas) nunca será el paraíso de la antidemocracia, jamás un cabaret de la compra-venta de ideologías o el templo del desvergonzado transfuguismo. Será sí, el mismo sitio donde la chusma se vaya acostumbrando a los excesos en ingresos, bienestar y seguridad integral. Las campañas han iniciado y admirar las fotos y los discursos de los candidatos y sus franquicias (apodados partidos) es lo más cercanos que podemos estar de un orgasmo, ya que todo ello representa una misa de réquiem por el atraso, el subdesarrollo, la miseria o lo humillante de la desigualdad. Las promesas de siempre constituyen un bálsamo que amenaza con prolongarse por veinte años más. La lluvia de atinadas frases pondrá fin a las escasas desventuras que aún podemos disfrutar en El Gran Macondistán. ¡Aleluya!

La última y nos vamos. Con nitidez inaudita lo plasmó Ambrosio Iacocca en su multicitada obra El Issstezac, bendita tierra baldía, “Cuando falle la neurona, malbarata todo y huye hacia cualquier Partido de proletarios para que te hagan candidato de lo que sea, pues barnizar desfalcos y empobrecer a miles es una actividad fascinante y robustece el CV. Al cabo que los pensionados y jubilados pueden sobrevivir plácidamente con una ración diaria de dos cucharas de arroz magro y 20 gramos de pan. Además de que ya jubilados a nadie importan, son parias, seres despreciables y desechables.” Se debe de convocar a las fuerzas del mercado, a la famosa “mano invisible”, a empresarios de la carroña para tasar los bienes muebles e inmuebles del Instituto comatoso, pero ya encarrilados, definir también precios a: la catedral, el obispado, palacio de gobierno, la casa de la mala noche, el congreso, el departamento Bellagio (casa real), plaza de armas, latifundios urbanos, mina el Edén (esa ya fue envuelta para regalo), el teleférico, la encantada, la bufa, los museos, todas las iglesias, las avenidas, lo que queda de parques, lámparas de alumbrado público, instalaciones policiacas con todo y patrullas, regidores, diputados, senadores, presidencias municipales, las carreteras y brechas, las reservas territoriales, presas, agua potable, nubes, subsuelo, animales de oficina, franquicias políticas (mal llamados partidos), el patrimonio de exfuncionarios acumulado honradamente, el sol, las efigies de santos y vírgenes (que cómo abundan), el DIF, las estrellas, la lluvia, el aire, las lociones capilares de los candidatos, las ONG’s, los seminarios con seminaristas y sacristanes incluidos y todo lo susceptible a ser puesto en la puja de la subasta. Los burdeles no entran, después ¿dónde nos refugiaremos para definir la Nueva Política Económica donde se incluya un esquema solidario para pensionados y jubilados del Estado? ¡Seamos intrépidos! ¡Hagamos de todo lo público un bazar, una venta de garaje!