Miscelánea.

La tercera fue la vencida
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Hay que fortalecer la lucha contra el VIH SIDA… Geovanna Bañuelos.
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Francisco Javier Contreras Díaz

Y triunfó la nueva matriz del pensamiento y quehacer político. No podría ser de otra manera. ¡Aleluya! Se cumple puntual e inexorable la predicción del hijo pródigo de la Estancia de san Miguel de Abajo, don Afanasio Cháyanov, hombre de luces, de infinita inquietud social, campesinista obsesionado e infatigable promotor para la implantación del rublo en Macondistan. Este sabio nos abrió el horizonte al vaticinar que “La implacable lógica del mercado será derrotada en las elecciones del 6J, el voto razonado y sin coerción desterrará para siempre a las viejas e intolerantes ideas que pregonan los verdaderos redentores; la movilización y las urnas rebosantes otorgarán carta de naturalidad a la portentosa creatividad, la incluyente diversidad y la vitalidad de una propuesta fresca que vendrá a constituirse en fuerza democrática indispensable para la transformación del Gran Macondistán.”

Este esplendor de ideas y propuestas de gran calado ha llegado a puerto seguro y así lo evidencia una sociedad cada vez más enriquecida y más politizada que reflexiona con objetividad y emite su sufragio por aquellos que revertirán en cien días los efectos de la Recesión Pandémica, la crisis climática que acusa el planeta, el empleo para millones. Ellos encenderán la luz inmensa a la entrada del túnel. El miedo se desterró y ahora nuestros elegidos dedicarán unos días de remanso para escribir ensayos y libros donde plasmen sus reflexiones sobre la experiencia religiosa que se experimenta al contender en la madre de todas las elecciones. De esa experiencia ya se cocina el libro Elecciones libres: el subdesarrollo tiene las horas contadas. La euforia se extiende, según los más recientes sondeos, y ningún triunfador se ha atrevido a banalizar la niebla que, muchos vaticinaron, caería sobre las urnas.

Las primeras expresiones –incluyendo el críptico lenguaje corporal- emanadas desde la convicción de los triunfadores desnuda el material con el que están construidos.

El candidato triunfante del XXV Distrito con cabecera en Santa Gertrudis Virgen, lo expresa sin tapujos, “Triunfó el binomio política y ciudadanía, sobre todo hoy festejamos el triunfo de la corriente progresista pues mi trayectoria así lo demuestra. He progresado gracias a que soy viajero frecuente por toda la geografía partidocrática y con esta nueva responsabilidad estamos preparados para enfrentar los retos del milenio, principalmente en lo que se refiere a la política internacional, el conflicto del Sahara o dar la extremaunción a los últimos palestinos.” Por otra parte, el candidato que salió airoso después de un brillante periplo en las superavitarias finanzas públicas se declara listo para “Una política fiscal con miras a construir un Fondo de Cohesión cuyo objetivo será para implementar mi famoso semáforo verde, ¿lo recuerdan? que permita rescatar a los acreedores municipales con abundantes recursos públicos, que para eso son. Agradezco el voto para avalar el austericidio y profundizar el déficit fiscal para la capital de Macondistán para lo cual se institucionalizará el Council of Economic Advisers (si no lo entienden culpen al verde ecologista que sabrá Dios qué sea eso y que ni yo mismo sabría explicarlo). A partir de hoy seré llamado El Siervo de la Deuda Pública”

Las damas no quedan fuera de tan alucinante romería declarativa, así explica los resultados de la jornada electoral la candidata ‘pluri’ (esa breve y rimbombante figura literaria que inventaron el socialismo vaticano y el comunismo de Wall Street), “Mi infortunio en las urnas es producto de esta división étnica que incubaron las feministas radicales en complicidad con las monjas de encierro y las descalzas, esa diabólica alianza prueba lo que afirmo. Las actuales clases no las define el ingreso sino el consumo per cápita de Jarritos de tamarindo y rebanadas de Morena’s pizza y yo hablando de revolución en los mítines vacíos. De nada me valió mostrar mi colección de credenciales de todos los partido, esa valentía de nada valió frente a las boletas electorales. A partir de ahora seré una “nueva pobre”, una homeless partidista con evidente “empobrecimiento explicable”, cuando hasta de la orden del Corazón de María tengo membresía. Fui excluida a disfrutar del confort, pero no guardo rencor; Terquedad es mi segundo nombre y ya espero las próximas entregas de candidaturas a lo que sea. El resentimiento es para los derrotados física, emocional y políticamente, no para mí. ¿A qué dedicaré este tiempo de espera? Pues a armar y coleccionar casillas electorales a escala.”

 

La última y nos vamos. Abróchense los cinturones.