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FJCD

Las porras ensordecedoras de la toma de posesión se encuentran en un perpetuo continuum, pues las designaciones son tan complejas que no se termina por formar el gabinetazo que nos prometieron (“los mejores hombres y mujeres de Macondistán”) pero las profundidades de los CV nos acercan al éxtasis pontificial. La administración pública requiere de mentes con ausencias de culpa, personas que han redescubierto la perfección, poseedoras de armonías secretas que dejen en la indefensión a cualquier acto de deshonestidad y que sean multitud que represente a esa multitud que son ellos mismos.

Venancio Wagner, en el segundo tomo de Los bomberos y socorristas de la administración pública (Huizache Editores, 1988), sostuvo que “Los funcionarios de la administración pública son seres esforzados, cuyo destino último es incrementar el número de damnificados, principalmente burócratas y profesores, puesto que la política de bienestar ha convertido a las secretarías y organismos mutualistas de pensionados y jubilados en inmensos campos de refugiados, próximos a carecer de ingresos suficientes para adquirir combustible para convertirse en teas humanas de la izquierda.” Acampando en la sublime dificultad y reto para construir un equipo que nos regresará el malabarismo del desarrollo, el insigne taxidermista de abejorros de San Juan de las Reumas, Fidencio Schäffle, redactó su insigne ensayo, Perfiles que enseñorean la confianza, en cuya médula sostiene que “El CV es el caos que conquistará –a la brevedad de un instante- la perfección; es el cetro que atrae contingentes de fans que buscan refugio bajo la sombra del prestigio colectivo. Ello explica el frenesí por construir un CV acorde a la supremacía intelectual que el momento histórico reclama. El reto es superior a convocar a huelgas de hambre comunitarias o marchas de protesta; es la prueba de que en Macondistán también se puede construir un dream team con hierbas, patas de conejo, tierra de maceta, ojos de venados y polvos celestinos.”

La sociedad precapitalista avanzó a pasos agigantados en el proceso de industrialización, modernización y autosuficiencia alimentaria gracias a los perfiles que las monarquías exigían para los puestos clave de la administración del castillo o el feudo. En el S. XVI el rey Amenotec V (emperador de todos los Macondistaníes), promulgó un edicto real en el cual detallaba algunos de los perfiles para aquellos súbditos que deseaban integrar las cortes y convertirse en transmisores del progreso. Transcribimos dos ilustrativos ejemplos (se respeta la sintaxis y todo).

“Real decreto para ocupar la Dependencia Educativa. No requiere ilustre heráldica, basta con ser un analfabeto funcional con extensa trayectoria en sermones coyunturales, alta disciplina en ignorancia demostrables. Arriero de preferencia o especialista en viajes a las profundidades de la ignominia. También puede serlo aquel cuate que ha envejecido entre la clientela irracional del antiguo régimen o algún especialista en conjuros, limpias, amarres y acomoda-huesos. Acceso para aquel que demuestre virtudes psíquicas, chamanismo, organizador de cursos de mansedumbre y faquirismo para docentes y personal administrativo.”

“Requisitos para ocupar la Secretaría del Reino: no se requieren conocimientos de alquimia, pero si se tienen mejor. Se necesita ser un clarividente especialista en revelaciones cósmicas, viajero frecuente a las galaxias, experimentado en desmaterializaciones del espíritu, erudito en técnicas de seducción animal. Doctor en interjecciones, con especialidad en mensajería por la red Ouija. Diplomado en reacciones humanas frente al table dance o en travestismo ideológico. El aspirante debe de demostrar solvencia en refinamiento de manipulación de nóminas, ignorar vicisitudes y penurias económicas de los plebeyos. Haber militado en otras franquicias donde haya adquirido el don del atropello a los derechos laborales, así como la generosidad para los saqueadores.” 

Tenemos mucho que aprender de aquellos monstruos de la administración pública.

La última y nos vamos. Macondistán convertido en inmensa nave espacial que nos llevará a conocer la gravedad cero del espacio exterior. Preparen y tengan a mano sus alucinógenos, aunque no se abrochen los cinturones. Los paracaídas no funcionan. Macondistaníes: tenemos un problema.