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FJCD

Hace millones de años, al precipitarse al suelo, el primate que posteriormente sería en homo antecesor, en lo primero que pensó con su cerebro poco entrenado, fue en cómo establecer un plan para convertirse en el amo del planeta, el cual creía plano y reducido. Lo primero que emprendió fue inventar una franquicia política y después un grupo de dioses que le apoyasen en el proceso de control social. Los historiadores aún no se ponen de acuerdo en qué momento surgieron las rondallas y estudiantinas para amenizar los rituales paganos. Nuestros ancestros comprendieron que el papel de la mano en su proceso de hominización le permitirá construir la infraestructura resplandeciente, organizar cónclaves turísticos y festivales varios y, con los dioses de la mano de su liderazgo, el poder sería algo inherente a la selección natural de las especies y la domesticación de otras subespecies del reino animal como los ornitorrincos, los camarones, osos de peluche, los T-Rex, pulpos, mamuts y colibríes, le garantizaría la serenidad de saberse el amo y señor.

De acuerdo a Bartolo Kovalevski (1840-1901), pedagogo del baile de salón en Macondistán e inventor del hanky panky, sostiene en sus escritos lúdicos Amanecer y mediodía en Macondistán (inédito), que “Los archivos fósiles del semidesierto macondistaní, arrojan que desde hace millones de años, los homínidos (de los que somos descendientes residuales) que llegaron a nado desde lo que hoy es Australia hasta las playas de lo que queda del golfo de La Zacatecana, fueron quienes no solo sentaron las bases civilizatorias, sino también, trajeron el conocimiento empírico y sus sueños por convertir estas inhóspitas latitudes en prósperos horizontes donde los recursos naturales y la orografía fuesen aliados para detonar el producto interno bruto prehistórico (PIBP) y lo primero que vieron fue que este terreno agreste, cuasi montaraz sin serlo, requería de vías de comunicación y posteriormente alegrar la existencia con cursos para aprender la técnica usada para trasladar las imágenes de los petroglifos a la piel de los homo faber. Todo un portento.”

Otro espeleólogo aficionado, Jerásimo Eichman (1720-1790), en su libro La neta histopatológica sobre la conectividad cultural de Macondistán (Colección Densidad Mental, Ediciones Polvaredas, 1835), narra y admite que “La necesidad de conectividad hace millones de años fue resuelta sentando las bases con obras insólitas. Se dejan de lado las supersticiones de que el infierno se encuentra bajo tierra y se inicia la construcción del “carretónbus”, consistente en perforar un túnel cinco metros debajo del ras donde, un gusano de carretas engarzadas, movilizará a la población en dirección de la rosa de los vientos con un poder de diez mulas de fuerza.”

Pero la originalidad de esta obra subterránea sigue habitando el misterio, pues de acuerdo al erudito Fidencio Bazalgette (1480-1540), mente catastrofista que patentó el sedentarismo gubernamental, corriente ideológica que proponía el hiperactivismo judicial, legislativo y ejecutivo, escarba en los orígenes de varias propuestas que en su momento fueron espectáculos y medio siglo también y nos regala su percepción en coleccionable ensayo Cartuchos quemados reciclados (1897), “No fue el homo faber, tampoco el homo erectus quienes concibieron el llamado “carretónbus” y aquí habría que agregar la portentosa idea de continuar la construcción del club de yates Milpillas Pool Party Wonderful, sin decirnos que estas ideas salieron de la incubadora de empresas Proyectos Inauditos Recuperados (PRI, por sus siglas en hebreo antiguo)), mismos que no superaron las críticas demoledoras de las corrientes de izquierda (lo que sea esto) y doscientos años después, ¡la izquierda los recupera! ”

Pero no solo eso acontece en el proceso de modernización de lo que hoy es Macondistán y, como sucede en miles de ocasiones, lo accidental se convierte en praxis que pierde el temor a lo desconocido. Don Espiridión Wolff (1121-1160) promotor cultural y especialista en el carisma de los gobernantes del Serengueti Macondistaní, sostiene que el boom cultural no estuvo en alucinar inventar y fabricar  en serie una bicicleta, hablar con los dioses y solicitarles les cedan a los nativos los planos de los autobuses o cómo alterar el paisaje sin consumo de sustancias, no, lo de él era lo profundo pues “Los cuerpos se convierten en lienzos cuando un ancestro que respondía al grito de Grurrrmn, se atoró en un nopal duraznillo que destilaba tinta y, por caprichos de la casualidad, la pigmentación semejó lo más parecido al rostro de la vocalista del grupo de ninfas gruperas Las Asequibles y de ese incidente surgió la afición de manchar el cuerpo con tinte y eso embellece lo corpóreo a la espera de la invención de los satélites, la televisión y la fibra óptica, conceptos hasta hoy plagados de esoterismo. Proféticamente, en un futuro lejanísimo, se realizarán congresos y encuentros donde los cuerpos serán obras de arte mutantes lo que atraerá un turismo multitudinario que bien podrá poblar nuevamente el planeta y reactivarán la economía creando una criptatoo que se convertirá en la moneda de curso legal de mayor demanda en el universo. Los promotores gubernamentales no son humanos, son la eternidad.” Extracto del ensayo de Espiridión Wolff, Los luchadores enmascarados son alienígenas (Editorial Calor frío, 1247)

La última y nos vamos. La pluralidad y movilidad ideológica convertida en incienso y mirra, indistintamente si se trata de administraciones de ensueño priístas, panistas, de <izquierda caviar>, socialdemócratas, comunistas, dictaduras militares, socialistas trasnochados, monarquías, teocracias, etc. siempre rendirá frutos. Las declaraciones esotéricas a bote pronto, untando miel al gobierno en turno, lo transforman en el tótem del halago y la justicia divina se materializa y se le inventan oficinas y desde escritorios desaparecerán los delitos. La pedagogía del lugar común, convertido en alabanza, travestido de salvoconducto a la gloria presupuestal. Alegraos plebe, el delito será anécdota.